He vuelto hace una semana de Tetuán. Me pilló allí el primer día de Ramadán, hacía más de 20 años que no vivía un día de Ramadán con éllos y en su casa. A la "hora del cañón" se volvió a quedar la ciudad desierta, no circulaba ningún coche, ni ningún peatón, no había ni policía, no había NADIE. Por la medina nos encontramos corros de personas tomando una taza de harira, incluso hubo quien nos invitó a sentarnos con éllos, pero preferimos meternos en una especie de comedor público, lleno de gente tomando su harira, donde hicimos lo mismo que los demás (tomar harira con chuparkía). Después un té y una "pipita".
Ha sido una experiencia genial volver a vivir esos momentos tan especiales.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Echo de menos esa mágica hora cuando suena el cañón y las calles se vacían para realizar la primera comoda del día.Ya te podías haber traido un poco de chuparkía para los demás.El año que viene por semana Santa me gustaría llevar a mi familia a Tetuán para que conozcan donde pasé miss mejores años de vida.¿Hay alguien que tenga fotos de Pabellones?
Publicar un comentario